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PARROQUIA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN
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PARROQUIA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN

PARROQUIA  PURÍSIMA CONCEPCIÓN

 

Debido al crecimiento de la población a espaldas de la anterior Iglesia Parroquial  de Santiago Apóstol y actual ermita de la Granada, se tomó la decisión de trasladar la parroquia hacia el centro de la población, edificando para ello la nueva iglesia —"con la Advocación de la Concepción de Nuestra Señora"—y abandonando la primitiva parroquia.

En el lugar elegido se asentaba un antiguo hospital u hospedería que servía de refugio para peregrinos que hacían el camino de Santiago desde el sur, o para pobres e indigentes, aunque en aquella época “ya no se acogían en él pobres y no tenía rentas salvo las limosnas”. Así, en el año 1523, el monarca Carlos I otorgó un privilegio a la Villa y Concejo de Montemolín para que pudiesen trasladar la parroquia a la Plaza Mayor.

La Iglesia fue edificada según las trazas del maestro Juan García y en 1553 las obras estaban muy avanzadas gracias a una provisión real de Carlos I en las que el gobernador de Montemolín obtuvo carretas, piedra y madera para acabar el templo. En 1595, los fondos económicos con los que contaba el Concejo para la obra fueron utilizados para otras necesidadas, por lo que se debió arrendar la hierba y bellotas de las dehesas de Gallicanta y Garrapito para “para hacer una portada, torre y campanario”.

El edificio perteneció a la Orden de Santiago, según archivos; fue propuesta al tribunal especial de las órdenes militares como perteneciente a esta orden. Puede observarse por las conchas y cruces que sirven de remates y adornos tanto en el exterior como en el interior del templo.

Se trata de un edificio de realización Gótico-Renacentista de planta rectangular, alargada y de nave única fabricada con mampostería y piedra sin encalar. Sus medidas exteriores son 70 metros de largo por 32 metros de ancho y 18 metros de altura. Es un edificio sólido, pesado y sombrío en su parte exterior; pero ligero, esbelto y bien iluminado en su interior.

Del exterior hay que destacar la portada sur —de los Pies— situada en el cuerpo saliente que configura la torre donde se colocó el reloj de la villa; de traza neoclásica (s. XVIII) ejecutada en mármol, flanqueada con dos columnas jónicas y en cuya parte superior ostenta el escudo real con  inscripción alusiva a Carlos I.

La portada occidental—del Evangelio—de estilo Renacentista, está realizada con perfectas piezas de cantería, moldurada a través de un entablamento con inscripción “1573” y cruz santiaguista entre veneras que arrancan desde un airoso arco de medio punto.

También en el exterior se puede encontrar, haciendo las veces de canalón para desagüe del tejado, las gárgolas. Se tratan de representaciones antropomórficas que representan los siete pecados capitales, así como otros temas relacionados con seres mitológicos o fantásticos, extraídos de los bestiarios medievales. Entre ellos destacan por su calidad las representaciones de la Pereza, la Lujuria, la Gula,…

El interior presenta unas medidas de 40 metros de fondo por 12 metros de ancho. Se compone de un atrio cuadrangular bajo la torre, cuerpo de dos tramos bien iluminados gracias a dos filas de vidrieras gótico-renacentistas (s. XVI) que recorren el largo del cuerpo y cabecera con ábside de tres planos, todo ello con cubierta de bóvedas de crucería; unas estrelladas, otras de terceletes y otras sexpartitas sobre pilares cilíndricos adosados a los muros. A medida que avanzamos desde los pies hasta el Altar Mayor—sobre elevado por medio de gradas—el asiento se va haciendo más complejo y rico, multiplicándose las nervaduras y claves.

El atrio cuadrangular se encuentra flanqueado por dos capillas de sección cuadrada dedicadas a San Pedro—a la derecha—y a Ntra. Sra. De Fátima—a la izquierda—que preside un altar con tablas pictóricas con alusiones al Antiguo Testamento y donde se encuentra la Pila Bautismal.

A la derecha del primer tramo del cuerpo, se abren paso las escaleras de acceso al Coro y a un palco amensulado de madera y estilo barroco, en el que se encuentra un hermoso facistol. En la misma ala —la de la Epístola— se abre una antigua capilla correspondiente al 1614, momento en el que Alonso Pizarro Navarro, Vicario de Caravaca (Murcia), la mandó  realizar en agradecimiento a Santa Lucía y que fue rematada con la colocación, en una de sus paredes exteriores, del escudo de armas del ilustre mecenas. En la actualidad en dicha capilla se ubica el Sagrario, con paredes decoradas con óleos de traza contemporánea. Preside el retablo principal del Sagrario, Nuestra Señora de la Soledad.

A la derecha del segundo tramo del cuerpo y cabecera, se encuentra el acceso a una dilatada Sacristía, al igual que en el resto de construcciones parroquiales.

Con respecto al mobiliario artístico, la Parroquia cuenta con imágenes religiosas y otros elementos eucarísticos, así como con 14 altares con sus respectivos retablos—la mayoría barrocos, salomónicos y de espejos del siglo XVII y XVIII. Este abigarramiento decorativo se debe a que buena parte del mobiliario fue traído desde las ermitas de Espíritu Santo y de San Benito, una vez que éstas fueron cerradas al culto. Además, la Hermandad Sacramental posee un antiguo y rico monumento de madera que se expone en la parroquia durante Semana Santa y que es copia de otro existente en la capital sevillana y único entre las poblaciones vecinas.

Cabe destacar el retablo del Altar Mayor, cuya pintura y dorado fueron encargadas por el Concejo a Diego de Dueñas y su yerno Diego Pérez por el precio de 8.400 reales, aunque la obra final ascendió a 16.800 reales. La obra se comenzó a pintar en febrero de 1625 y no se concluyó hasta 1677, según reza la inscripción de la calle lateral derecha del cuerpo superior: “acabose en primero de maio del año 1677”. Esta inscripción hace pareja con la de la calle lateral izquierda, que reza: “Reinando D. Felipe IV la Villa mandó hacer este retablo”.

La iconografía del retablo la fijó el Concejo de Montemolín: en los bancos se representan paisajes en el inferior y al apostolado en el superior; en los lienzos de las calles laterales se pintan los cuatros doctores de la iglesia occidental (el Papa San Gregorio I el Grande, San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo). En la calle central, a ambos lados de la hornacina del primer cuerpo con la imagen de la Purísima Concepción, se colocan los lienzos que representan a los diáconos Esteban (izda.) y Lorenzo (dcha.). En el cuerpo superior se representa la escena de la Adoración de los Reyes y en el ático la Coronación de María y coronado por una cartela heráldica. El cuerpo inferior presenta columnas jónicas de fuste acanalado seguidas de pedestales y otras tantas columnas corintias de fuste igualmente acanalado y en las entrecalles superiores dos pequeños lienzos con las caras de San Pedro y San Pablo.