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FORTALEZA ALMOHADE
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FORTALEZA ALMOHADE

FORTALEZA ALMOHADE

En el margen occidental de la localidad e integrándose en ella, emplazada sobre una colina de la falda noroccidental de Sierra Morena y al este del Río Viar, se levanta el “Castillo de Montemolín”, como es conocido por sus habitantes.

Se trata de una fortaleza almohade (o Ḥiṣn) que, junto con la de Alange, Hornachos y Reina, fueron puntos estratégicos e importantes en cuanto al control de la vía de comunicación entre Córdoba, Sevilla y Mérida.

Aunque no existe constancia, la obra pudo ser erigida hacia el siglo XII, paralelamente a los restos de la mezquita que pudieron ser incorporados a la ermita de la Granada. Las primeras noticias de la fortaleza de las que se tiene constancia, se remontan al periodo en que era maestre de la Orden de Santiago, D. Pelay Pérez Correa (1242-1275) que «ganó para la Orden la villa y fortaleza de Cantillana, que después cambió con el arzobispo e iglesia de Sevilla, por la villa y fortaleza de Montemolín que ahora tiene y posee dicha orden, y que fue primero de la iglesia de Sevilla».

Fortaleza notable por sus grandes dimensiones y solidez, es un recinto más o menos rectangular, con orientación este-oeste, cuyos frentes largos son el norte y el sur, de unos 130 metros por 50 metros de ancho. Constaba de un recinto rodeado por una barrera con un baluarte ante la puerta principal, de los cuales ya no quedan ni vestigios, quedando actualmente los restos del recinto principal: «siete cubos macizos, dos cubiertos y los otros cinco exentos, y dos torres, la de Miramontes y la del Homenaje».

El frente este mira a la población, formado por una barbacana tras la que se encuentra la entrada a la fortaleza. Se halla precedida por un primer recinto en línea oblicua que obliga a subir volviendo hacia la derecha. La puerta estaba defendida por dos grandes torres de mucha salida y achaflanadas u ochavadas, de perfil octogonal entre las cuales se perfilaba la entrada en arco de ladrillo de un espesor de algo más de tres metros. De las torres, una de piedra y mayor que las otras, de tapial, tienen idéntica planta casi cuadrada y con casi nueve metros en su eje mayor. Las cortinas de muralla que cierran en la línea de la puerta arrancan de las dos torres de ángulo, de las que partían las cortinas laterales en ángulo recto, de la que mira al oriente, y obtuso la de poniente. Tres torres más en cada lado, desiguales, completan la defensa. Al oeste se encuentra la principal torre de la fortaleza, La Torre del Homenaje, de planta rectangular, sólida, con cámara en la planta superior y con un vano mirando al frente, que cerraba y dominaba el recinto. 

Respecto a los materiales y técnicas utilizadas en su construcción, pueden observarse dos técnicas claramente diferenciadas relativas a los dos periodos históricos del lugar:

1.Tapial de argamasa o mezcla heterogénea de barro, cal prieta, trozos de cerámica y cascotes de piedra, dispuestos en superficies encajonadas con armazones de madera que se retiraban a medida que la composición fraguaba. Estos materiales se corresponde con la fase islámica (hasta 1246-1248) y del cual se conserva la mayor parte del recinto y torres.

2.Ladrillo y sillares pétreos regulares, como útil sistema de refuerzo en las esquinas. Estos materiales se corresponde con la fase post-reconquista y dominación del lugar por parte de la Orden de Santiago (a partir de 1248) momento a partir del cual se reedifico las dependencias anteriores adaptándolas a las nuevas necesidades. A este periodo pertenecen los restos de la Torre del Homenaje, la puerta de entrada y una torre semicircular en el frente sur (a la que la población denomina como el “Plato de la Reina”).

Durante el dominio de la zona por la Orden de Santiago se han realizado varias obras de mantenimiento, restauración y adecuación de la fortaleza, según se desprende de visitas realizadas por la Orden a la Villa o por pleitos que originan ciertas obras en este emplazamiento. Así se tiene constancia de varias obras de diversa índole y al progresivo deterioro que presenta la fortaleza, que ya en 1550 el visitador de la Orden argumenta: «...solía haber una sala muy buena y ahora está toda caída… y en la delantera esta una bodega todo maltratada… y del dicho corredor se entra a una casa muy vieja y caída…», «...no halló el visitador alcaide alguno sino que estaba como casa yerma y sin dueño…». A partir de dicha fecha y tras el devenir histórico de la Villa, se desconoce si se realizaron algún tipo de obra en la fortaleza, aunque el estado de deterioro ha ido acusándose hasta llegar a finales del siglo XX.

Durante los primeros años del siglo XXI, mediante el Proyecto Alba Plata, promovido por la Junta de Extremadura, Proyecto Patrimonial, cultural turístico y de desarrollo económico, se realizó una serie de actuaciones sobre la fortaleza que conllevó a la consolidación y freno al deterioro de tan magna obra: documentación, consolidación, restauración, limpieza, dotación de accesos y señalización, excavaciones arqueológicas,...

Actualmente los restos consolidados de la fortaleza pueden ser visitados, siendo de gran interés la mazmorra, el aljibe y la Torre del Homenaje (convertida en mirador).